Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus

Que no, que no es un hechizo aunque se acerque Halloween… Claaaaro, es el himno universitario por excelencia porque la tarta que os traigo hoy era para una graduada (y como fue hace casi un mes, ya es profesora de todas todas).

Aaaasí que no podía faltar el birrete!!

El birrete, el diploma, algunos libros de la carrera… todo, todito, todo! Y el sello del diploma (esos detalles tontunos que me gustan) es una carita sonriente 🙂 Para un dia de celebración y regocijo! Lee el resto de esta entrada

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Tarta de Peppa Pig

Y ya vuelvo a tener unas cuantas tartas sin publicar, que desastre!! Para empezar la puesta al dia os traigo una tarta que me encargaron el pasado finde. Era para un cumple infantil así que la temática era de dibus. En concreto Peppa Pig. Y voilà!

Cuando me comentaron la temática y me puse a mirar opciones me di cuenta de que Lee el resto de esta entrada

Tarta de requesón

Hoy os traigo la primera receta que he probado del libro “Pasteles Vintage”:

La tarta de requesón:

Cuando hice mi primer cheesecake al horno, no sé porqué me dio por pensar que se iba a parecer a las tartitas estas que venden envasadas, de este tipo: Lee el resto de esta entrada

Tarta de bautizo con estrellas de mar

Hoy os traigo una entrada de una tarta para un bautizo. Reconozco que al principio la decoración no me terminó de convencer (que no tuviera nada encima era como que me faltaba algo) pero a medida que la hacía me fue enamorando. Super bonita!! Mirad, mirad:

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Al pan, pan y a los años, años!

Y aquí está la segunda parte de la celebración doble (Felicidades Markel y Oihana!). Si la primera fue estilo libre, en ésta la temática era el trabajo del cumpleañero, y como trabaja en un horno de pan…

Al rico pan recién horneado!! Un gorro de panadero, dos barritas de pan y un paño (o incluso si queremos algo más especializado, puede ser una couche, que es una tela de lino donde se pone el pan para que leve)

Un par de vistas para rodear la tarta:

La tarta es de bizcocho de yogur con vainilla, rellena de buttercream de chocolate con leche y forrada y decorada con fondant.

Una vista desde arriba…

Habéis visto que buena pinta tiene el pan? Me costó encontrar un color que me convenciera para hacer las barras, entre marron y naranja, no quedaron mal pero cuando se secó el fondant le di una capa de colorante marfil (el de hacer el color carne) y quedaron perfectas!!

Esta tarta la quería hacer minimalista, centrada en el gorro y el pan. Pero una vez los tuve hechos, faltaba algo… y al final me decanté por el paño, seguía siendo minimalista, pero ya parecía completa.

Que además los colores del paño tienen su razón de ser! Es un guiño a los cocineros de la tamborrada de San Sebastián, que alrededor del cuello llevan anudado un paño de cuadros blancos y azules.

Y esta vez, tengo foto del corte!! Bueno, más bien de los restos de la tarta… pero se ve el corte! 😀

Y como me dijeron que gustó mucho, la satisfacción me hinchó como si fuera levadura!

Informó la repostera más dicharachera;)

La alegría es un pompóm de bordes plateados

Hoy estoy poeta, qué queréis 🙂

Os traigo la primera tarta de una celebración doble con dos cumpleañeros (¡Felicidades Oihana y Markel!) y dos tartas diferentes. Vamos, lo que viene siendo “celebración doble” por definición.

Como fue un pedido un poco precipitado y hay confianza, me dieron carta blanca con los dos diseños, que además tenían que ser sencillitos a la fuerza (el tic-tac no perdona). Aunque con la segunda tarta sí que se fijó temática: el mundo de la panadería, ésta era más “estilo libre”. De hecho cuando me la encargaron quedó esbozada a grandes rasgos: “amarilla con florecitas blancas que es muy mona“… Pero al día siguiente a la hora de hacerla fue un poco como “eso ya no me gusta” (Sí, es posible que sea un poco voluble) así que desheché la idea y busqué algo más alegre y colorido. Y ya que estaba aproveché para hacer un pompóm, que le tenía ganas. Y éste fue el resultado:

Bonica, eh? Que se quite el fondant amarillo con florecitas blancas, que forrada con en blanco y decorada con círculos de varios tamaños y colores (alegres y veraniegos) queda genial. Y si le plantas encima una flor-pompóm de color rojo con los bordes plateados ni os cuento! Mejor os lo enseño:

El interior es de bizcocho de yogur con vainilla, rellena de buttercream de chocolate con leche. Rica, rica!

Una vista cenital, que se ve el pompón en todo su esplendor. La de tiempo que llevaba con ganas de hacer una flor-pompón!! Ya no la hago más 😀

Bueeeeno, vale, quizá en algún momento haga otro, pero aunque es bastante sencillo de hacer… es un auténtico rollo!! Sabéis la de circulitos ondulados que lleva?!? Tropecientos mil! No los conté, pero hay que hacer círculos de fondant, ondular y afinar el borde, cogerlo por el centro y plegarlo haciendo que queden cuatro ondulaciones y colocarlos haciendo la circunferencia inferior (sobre un megacírculo que hará de base) y luego seguir poniéndolos intercalados encima, haciendo circunferencias cada vez más pequeñas, hasta que, poco a poco, quinientos mil circulitos después, cierras el pompóm.

Y si luego tienes la maravillosa idea de pintar los bordecitos de plateado ya…

Pero aunque me gusta mucho quejarme (mucho, mucho), la verdad es que el resultado merece la pena. Siendo el primero y estando un poco pocha (igual por eso me pareció tan interminable la confección) quedé super contenta con el resultado.

Contenta con el pompóm y con la tarta entera! Que además gustó mucho y esa siempre es la intención 😀

Informó la repostera más dicharachera 😉

Tarta Mickey Mouse 2.0

Hoy os traigo la tarta del tercer cumpleaños de Mikel, un superfan de Mickey Mouse. Y como buen superfan, aparte de tener unos pantalones de Mickey super chulos (igualitos, rojos con los botones blancos!), su tarta tenía que ser de Mickey… Y de Mickey fue 🙂

¿Os acordáis de la tarta del cumple de Pau? Pues os presento la versión 2.0:

Como una tarta de tres pisos tiene muuuucha tarta para comer, de ésta únicamente se comía el piso inferior, el blanco. Los otros dos eran tartas falsas, o dummies, cubiertas con fondant.

Aunque anteriormente ya había cubierto la otra cabeza de Mickey, esta vez lo consideraba como mi primer dummie (en realidad en forma de tarta sí que era el primero) y aunque si te pones a leer en internet lees de todo (desde que es facilísimo hasta que les resulta del todo imposible…) y te entra la preocupación, cuando me puse a ello, la verdad es que se cubrió muy fácilmente. Eso sí, con lo alto que era el dummie tuve que extender una capa de fondant rojo infinita! Pero vamos, sin problemas, redondeé un poco los bordes para que no fueran muy afilados, lo cubrí con un poco de grasa y cubierto en un pispás. Y con la cabeza de Mickey creo que hasta batí un record al cubrirla. Luego los detalles fueron otra cosa 😀 Eso sí, es importante usar un fondant que te responda bien, y yo me compré fondant rojo y negro de mi marca más súper favorita, que me vale tanto para un roto como para un descosido: Kelmy. De las que he probado es la que más me gusta y para mí, la más versátil. Se maneja bien, cubre bien, para modelado también va bien, de sabor no está nada mal (para ser fondant…) y huele genial! Y además en blanco la venden en Mercadona que tenerla ahí al lado de un apuro te saca 😀 (Y no, Kelmy no me paga ni nada…)

Mientras os suelto el rollo, una vista trasera:

Bueno, la cabeza de Mickey está hecha con una bola de porexpán de 15 cm. de diámetro, cortada como un dedo más abajo de la mitad de la bola. Las orejas eran de cartón (como la del muñeco pinpón). Todo forrado con fondant negro. Y los detalles con fondant blanco teñido de color carne y blanco para los ojos. Los ojos y los guantes están pintados con rotulador negro de tinta comestible. Pude comprobar que sobre el fondant bien bien seco (de un par de días) pintan genial (en los guantes) y con el fondant seco de 24 horas pintan bien pero un poco regulero (en los ojos). Y el dummie rojo es un dummie de 20 cm. de diámetro y 10 cm. de alto (alta, alta!) forrado con fondant rojo. La cinta amarilla es fondant blanco teñido de amarillo y los botones y los guantes de fondant blanco.

La tarta, la comestible, es de 24 cm. de diámetro, de bizcocho con vainilla y rellena de buttercream de chocolate con leche (ya ha llegado el calor y aparco temporalmente y con mucha pena la ganache) y cubierta con fondant blanco. Decorado con siluetas de Mickey en fondant negro, lunarcitos de varios tamaños amarillos y rojos y el nombre del cumpleañoso en rojo.

Una vista lateral:

Con esta tarta, al ser una segunda versión, aproveché para quitarme algunas espinitas que se me quedaron al hacer la primera, sobretodo con la cabeza. En el cumple de Pau, se me echó el tiempo encima (las fechas navideñas no ayudaron) y medio decidí no hacerla por falta de tiempo, al final la hice peeero deprisa y corriendo en escasa media hora…Y se nota un poquito 🙂  Esta vez, previo estudio de proporciones, cortamos la bola en el sitio justo para que asomara sólo hasta la nariz, las orejas eran de su tamaño (si cortas el cartón justo del tamaño que las quieres luego al cubrirlas siempre se quedarán más grandes…) y sobretodo a la hora de pintar los ojos, fueron los de Mickey. Yo creo que el detalle imprescindible para que Mickey sea Mickey y no cualquier otro ratón es justo ese: los ojos. Y esta vez sí, los conseguí!

Y para acabar, decir que me dijeron que gustó mucho, textualmente que era la mejor tarta de fondant que habían probado, y yo bailé un poco la Mickey Danza para celebrarlo 😀

Ahí va, ahí va, ahí va que te va!

La cosa funcionando está

Y todo así se arreglaraaaaaaaaaaá

Ahí va, ahí va, ahí va que te va!

Informó la repostera más dicharachera 😉